Verifactu, también denominado bajo el nombre VERI*FACTU, es una modalidad de los sistemas informáticos de facturación que permite remitir automáticamente registros de las facturas emitidas a la Agencia Tributaria. Este sistema está diseñado para que una empresa que utilice un programa de facturación con Verifactur genere de forma automática la factura a la agencia tributaria, lo que implica que el software debe gestionar algo más que la creación del documento destinado al cliente. En este proceso interviene en la generación de información estructurada, su transmisión y el seguimiento de las respuestas recibidas. Por tanto, para autónomos y empresas, comprender esa relación resulta importante al revisar una actualización, contratar una aplicación o reorganizar las tareas administrativas, porque las funciones visibles en pantalla deben corresponderse con procesos correctamente configurados y supervisados dentro del negocio.

En los últimos tiempos, la cuestión sobre qué es verifactu se ha empezado a dejar atrás, en post de una adaptación progresiva en empresas, que puede afectar a un programa independiente, al módulo de ventas de un ERP o a una solución conectada con otras aplicaciones. Dicho de otra manera, no siempre hay que sustituir todas las herramientas existentes, primero hay que comprobar qué ofrece el proveedor y cómo encaja con la operativa empresarial. Una tienda con numerosos cobros diarios tiene necesidades diferentes de una consultoría que emite pocas facturas mensuales. En ambos casos, se debe conocer dónde se genera cada documento, qué componente transmite los registros y quién atiende los avisos.

En este artículo, vamos a profundizar en qué es y cómo se relaciona Verifactu con el programa de facturación. Para ello, revisaremos el recorrido de los registros, las prestaciones que conviene comprobar y las tareas necesarias para trabajar con el sistema. Asimismo, distinguiremos la adaptación del software de la elección de una modalidad concreta, puesto que existen alternativas dentro del marco regulatorio. El objetivo es disponer de una aplicación adecuada que debe estar acompañada de datos correctos, procedimientos comprensibles y responsables que conozcan cómo resolver cada situación.

¿Qué es Verifactu y cómo funciona el envío de registros?

El funcionamiento de Verifactu comienza cuando el programa genera el registro asociado a una factura expedida. Ese registro reúne información identificativa y económica de la operación conforme al diseño establecido. A continuación, el sistema lo remite a la Agencia Tributaria de forma automática y continuada, siguiendo las especificaciones técnicas. No se trata simplemente de enviar una copia visual del documento por correo electrónico, ya que la factura destinada al cliente y el registro transmitido cumplen funciones diferentes, aunque compartan datos. Por ello, confirmar la comunicación tributaria no demuestra que el comprador haya recibido la factura ni que haya abonado su importe pendiente, aunque exista obligatoriedad de la factura electrónica.

Los registros se enlazan mediante mecanismos informáticos que permiten mantener una secuencia y detectar alteraciones. La finalidad es preservar la integridad y trazabilidad de la información, evitando modificaciones que borren el rastro de lo sucedido. Cuando aparece un error, el procedimiento debe conservar los antecedentes y generar las actuaciones correspondientes. Esto exige distinguir entre una factura que necesita rectificación y un registro que presenta datos incorrectos.

El marco de los sistemas informáticos de facturación contempla asimismo la modalidad NO VERIFACTU, que conserva los registros sin remitirlos de manera continuada y exige controles específicos. Por tanto, estar obligado a adaptar un programa no implica necesariamente utilizar VERIFACTU. En cualquier caso, antes de nada, corresponde revisar el ámbito aplicable al negocio, sus exclusiones y el calendario correspondiente.

¿Qué debe ofrecer un programa de facturación preparado para Verifactu?

Un programa preparado para trabajar en modalidad Verifactu debe generar los registros exigidos y realizar su remisión conforme a las especificaciones aplicables. Para el usuario, además, resulta útil disponer de una consulta comprensible del resultado: registros aceptados, rechazados o pendientes de tratamiento. La interfaz debería facilitar localizar la factura relacionada y entender qué incidencia requiere intervención. Un mensaje genérico de error obligaría a investigar sin contexto y retrasaría la resolución. Por eso, al solicitar una demostración, conviene pedir ejemplos de operaciones normales y de fallos, comprobando cómo se presentan las respuestas y qué información puede recuperar posteriormente el personal administrativo.

La revisión documental también importa, ya que esa declaración no equivale a una homologación individual del programa por la Agencia Tributaria. Además, interesa conocer qué actualizaciones incluye el servicio, cómo se comunican los cambios y qué asistencia existe ante incidencias. Las condiciones de contratación deberían aclarar el acceso al histórico y las posibilidades de exportación cuando se cambia de proveedor.

Si el programa se conecta con contabilidad, comercio electrónico o un ERP, hay que definir qué aplicación origina cada factura. La misma venta no debería generar documentos duplicados porque dos componentes actúen simultáneamente. Por tanto, conviene comprobar cómo circulan rectificaciones, identificadores y estados entre herramientas. La integración puede reducir transcripciones y facilitar consultas, pero requiere pruebas con las operaciones del negocio.

¿Cómo adaptarse y trabajar con Verifactu en el día a día?

La preparación comienza identificando todos los puntos desde los que se emiten facturas: oficina, tienda, aplicación móvil, comercio electrónico o distintos establecimientos de la misma empresa. Después conviene revisar con la asesoría el encaje del negocio en la normativa y acordar con el proveedor la configuración necesaria. Además, deben comprobarse datos fiscales, series y usuarios autorizados, siendo esta revisión inicial la que evita trasladar errores antiguos a un sistema nuevo. En caso de que haya que hacer una migración, se debería conservar el acceso a la documentación previa y establecer cuándo deja de utilizarse cada herramienta para nuevas emisiones.

Antes de utilizar la configuración, deben realizarse pruebas en un entorno simulado. Esto es útil para ensayar emisiones habituales, rectificaciones y problemas de comunicación. Además, una interrupción de internet requiere conocer cómo conserva el programa los registros pendientes y cómo reanuda su envío al recuperar la conexión. La formación tiene que explicar estas situaciones con ejemplos cercanos al trabajo diario, para que cada usuario identifique cuándo necesita ayuda.

Durante el uso habitual, conviene establecer una revisión de incidencias y asignar quién las resuelve. Un error de precio puede requerir una factura rectificativa; una transmisión pendiente necesita seguimiento técnico; y un dato incorrecto exige analizar dónde se originó. La supervisión puede apoyarse en indicadores sencillos, como pendientes sin resolver y tiempo de respuesta. Estas comprobaciones permiten mantener el trabajo administrativo organizado mientras evolucionan las herramientas y sus conexiones.